Si vives en Las Vegas o cerca, sabes que encontrar agua natural y caudalosa en el desierto es como encontrar oro, sobre todo en los años más cálidos. Pero ahora mismo, gracias a las recientes precipitaciones invernales (no hagas caso al calor del fin de semana pasado) y al deshielo primaveral, una de las maravillas naturales más impresionantes de la ciudad está ofreciendo todo un espectáculo: la cascada estacional de Ice Box Canyon.
Sí, vale la pena la caminata
Situado a solo 30 minutos de las luces del Strip, dentro del Área Nacional de Conservación del Cañón Red Rock, este sendero es la escapada local definitiva. La caminata te lleva directamente a un estrecho sendero que rara vez ve la luz del sol. Haciendo honor a su nombre, esta «nevera» natural se mantiene bastante más fresca que el resto del valle. Pero la verdadera recompensa llega al final de esta aventura de 4,2 km. Los excursionistas se verán recompensados con una impresionante y fría cascada que se derrama por las paredes del cañón.
La cascada de Ice Box Canyon sigue fluyendo… pero no por mucho tiempo
Aquí está el truco (y por qué tienes que enviar un mensaje a tus amigos hoy mismo): esta cascada es muy estacional. No fluye todo el año. Una vez que el intenso calor de Nevada se instala oficialmente para el verano, este oasis en el desierto se secará por completo, transformándose de nuevo en una pared de roca seca hasta el año que viene. Por eso, ya ves por qué solo tienes un par de semanas para visitar este lugar escondido. Pero, de cualquier manera, la caminata es súper divertida en cualquier momento.
¡No te olvides de planificarlo con antelación!
Si quieres ver las cataratas, tienes que planificarlo con antelación. El Cañón Red Rock exige reservas de entrada con horario asignado para el Scenic Loop de octubre a mayo, así que no puedes simplemente presentarte en las puertas. Reserva tu franja horaria por internet, ponte calzado con buen agarre para saltar entre las rocas y sal ahí fuera antes de que el desierto cierre el grifo.